Mostrando entradas con la etiqueta tránsito. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tránsito. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Bajar las multas a los infractores, ¿hacia dónde vamos?

Me parece que en una discusión como la que estamos involucrados, es necesario realizar algunas puntualizaciones que orienten la decisión final, considerando que lo que está en juego no solo es el valor de las multas, sino un tema trascendental y estructurante para la ciudad, como es la movilidad.

Sería un error pretender resolver esta problemática aislándola de su contexto; por el contrario, considero que lo saludable  es reconocer a las multas como parte de una estrategia integral de movilidad y mejor aún, como parte de un proceso de construcción de ciudad y de ciudadanía; es decir, de cultura de convivencia entre los quiteños, donde prevalezcan los intereses colectivos por sobre los individuales y se garantice los derechos, pero también su necesaria contraparte en las responsabilidades y obligaciones de cada uno.

Bajo esta premisa, lo primero que hay que dejar sentado es que las multas no pueden ser consideradas como una forma de financiamiento de la gestión municipal, y de hecho en el caso de la movilidad y específicamente de la restricción vehicular o la administración del espacio público para el estacionamiento no ha sido así, al punto que debe reconocerse, y en los informes de la Administración General así se lo hace, que por este concepto se recauda bastante menos del 1% del presupuesto municipal; en otras palabras, es un malentendido, sin ningún fundamento objetivo, señalar que con las multas se pretende o se había pretendido fondear el gasto. 

Más preciso es reconocer que las multas son un instrumento de política pública para corregir conductas desalineadas de los objetivos consensuados socialmente y expresados en regulaciones normativas; por ello, es básico entender cuáles son los motivos que justifican la reducción de los valores propuesta, no solo expresados en el hecho de cumplir una oferta de campaña, lo cual ciertamente es válido, sino además y complementariamente, desde la perspectiva de la movilidad y la ciudad, cosa que lamentablemente no se puede verificar en el documento que nos han presentado para este primer debate, ya que la exposición de motivos es carente de argumentos en esta dirección.

En estos años pasados, la política de restricción a la circulación vehicular, el “pico y placa” y la de optimización del uso de la vía pública para estacionamiento, o “zona azul”, fueron parte junto con otras decisiones, de un eje de intervención orientado a cambiar la cultura de manejo y propender a un uso más responsable del auto particular, que de la mano con la implementación del sistema integrado de transporte público que tiene en la primera línea del metro a su columna vertebral y con el desarrollo de la movilidad alternativa, constituyen lo que llamamos el nuevo modelo de movilidad, anclado en una consistente intervención en el territorio, para limitar la expansión horizontal de la mancha urbana y propender a la creación de múltiples centralidades.  En definitiva, lo que quiero señalar es que el pico y placa y la zona azul, en su concepción y aplicación integral y no solo en lo que tiene que ver con las contravenciones y las sanciones, respondió a un concepto de ciudad y a un modelo de movilidad, que fue coherentemente impulsado a lo largo de la administración anterior, en un proceso de diálogo constante con la ciudadanía.

Solo hago notar que el pico y placa, por ejemplo, fue planteado en el marco conceptual de ese nuevo modelo de movilidad y junto con otras 23 medidas que tenían que ver con infraestructura vial, transporte colectivo, transporte no motorizado, control de tránsito y seguridad vial; y entre la presentación de esta propuesta y la aprobación de la ordenanza 305, mediaron tres meses, en los cuales se desplegó un amplio esfuerzo de socialización a través de los medios de comunicación y en reuniones específicas con empresarios, comerciantes, académicos, transportistas y otros grupos de actores involucrados.

Uno podría evaluar los resultados de esta política desde varios ángulos y seguramente que bien argumentado y justificado, todos son válidos; así que para contribuir en este entendimiento más global de la problemática quiero referirme a uno de esos ángulos, que tiene que ver con la seguridad vial, un tema a veces invisibilizado frente a temas más comunes como la congestión o la comodidad de quienes tenemos vehículo particular.  En este sentido, insisto, para valorar adecuadamente estas medidas, desde esta visión, voy a recurrir a un indicador internacionalmente reconocido y es el número de muertes en accidentes de tránsito por cada 100 mil habitantes. 

Entonces, empleando los datos oficiales publicados por el Observatorio de Seguridad Ciudadana del Municipio, tenemos que desde inicios de este sigo y hasta el 2009, ese indicador se situaba alrededor de los 20, que es una cifra altísima, incluso en comparación a otros países de la región, pero en los últimos tres años, ese valor decreció en un 30%, situándose en 12,7 para el 2011, 13,3 para el 2012 y 12,8 para el 2013.  Creo que apuntar nuestras decisiones para mantener esta tendencia a la baja e incluso para profundizarla, es uno de los retos más importantes que tenemos, ya que tras las estadísticas están cientos de vidas de seres humanos, particularmente peatones que han sido salvadas como resultado de las intervenciones realizadas.   

Por supuesto que en materia de movilidad la situación es dinámica y todo debate que se abra sobre ello es bienvenido; sin duda que las regulaciones y las orientaciones pueden mejorar o cambiar, pero lo importante es reconocer que esos cambios o mejoras deben resultar de un análisis integral de la problemática y no del tratamiento aislado de los temas; de tal manera de estar seguros que las decisiones puntuales apuntan en la misma dirección estratégica.

Debo señalar que estando claro que la reducción de las multas tiene consenso social, es deber de la actual administración y de nosotros precautelar que no retrocedamos en los avances logrados.  Que tengamos claros que las multas no se aplican a la mayoría de la población, sino a una minoría de otra minoría, o sea, a los infractores de entre quienes tenemos vehículo, que es un porcentaje muy pequeño de la población.  Cuidado con las señales que estamos dando, que esta decisión no se entienda como mayor permisividad, que esta decisión no desaliente a la gran mayoría que si cumple con la ley y que hace un esfuerzo por ser parte positiva de la comunidad de la que forma parte. 

Es peligroso que la ciudadanía asimile que para vivir mejor no debe haber multas o no se deben pagar impuestos; lo primero va de la mano con conductas sociales equivocadas que atentan contra la convivencia ciudadana y el mensaje de multas reducidas o económicas pueden generar un efecto de relajación social ante una norma que precautela al otro. En ese sentido, también exigimos que comunicacionalmente sea bien enfocado el tema y se insista en campañas de convivencia vial y de respeto a los más vulnerables dentro de los esquemas de movilidad.

Si la propuesta de la administración es bajar las multas, su responsabilidad es continuar con la creación de una cultura ciudadana de respeto a la norma, que en el caso del tránsito es expresión de solidaridad y de respeto entre todos los usuarios de la vía; por tanto, sería muy saludable que para el segundo debate se nos haga conocer formalmente cual es la visión integral que se nos plantea para este período, de tal manera de que la ciudadanía tenga la seguridad de conocer hacia dónde vamos en esta materia tan importante.

miércoles, 16 de julio de 2014

Seguridad vial ha sido un tema prioritario en Quito y debe seguirse en esta dirección

Carlos Páez Pérez
16.07.2014



La tasa de muertes en accidentes de trá­nsito disminuyó sostenidamente de 19,3 por cada 100 mil habitantes en el 2009, a 12,8 en el 2013



Una de las manifestaciones del tráfico que a veces no se ha tratado debidamente es la de la seguridad vial, expresada en el lamentable incremento de accidentes de tránsito y su secuela de muertos, heridos y lesionados permanentes.  Este tema, que según la Organización Mundial de la Salud, es uno de los problemas más graves que enfrenta el sector en todo el planeta, en muchas ocasiones es invisibilizado por la congestión, que ocupa recurrentemente la mayor parte de las páginas de periódicos y los tiempos de noticieros.  Para valorar este problema en las agendas gubernamentales, la ONU ha declarado al período 2011 – 2020 como la Década de Acción por la Seguridad Vial.

Consecuentemente con ello, afortunadamente en nuestro país las cosas están cambiando y se ha empezado a jerarquizar este tema mediante un conjunto de medidas legales, técnicas, educativas y de control, articuladas de manera integral. Así, la antigua “ley de tránsito” ha sido reemplazada por la Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial; las autoridades han desplegado esfuerzos para atender este aspecto desde el control, el diseño y la infraestructura vial; la condición de los vehículos y la educación ciudadana son parte de las actividades nacionales permanentes.

En Quito también hay éxitos relativos que destacar y vale la pena hacerlo.  En efecto, como se puede observar en la información tabulada y gráfica que sigue a continuación, preparada por el Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana del Municipio de Quito con datos provistos por el Departamento Médico Legal de la Policía Nacional, en el período 2009 – 2013 -correspondiente a la administración municipal de Augusto Barrera en la cual trabajé como secretario de Movilidad-, la tasa de muertes en accidentes de tránsito disminuyó sostenidamente de 19,3 por cada 100 mil habitantes en el 2009, a 12,8 en el 2013. Es decir, una importante reducción del 33,7%, pese al incremento de más del 40% del parque vehicular en ese mismo período y el consecuente agravamiento de las condiciones generales de circulación. 

Tabla No. 1
Datos básico de seguridad vial en el Distrito Metropolitano de Quito 2009 – 2013 (18vo. Informe de Seguridad Ciudadana 2013 del Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana y Dirección de Tecnologías de la Movilidad 2013)

Año
Número de vehículos que han aprobado la revisión técnica vehicular
Número de muertes enaccidentes de tránsito
Tasa de muertes en accidentes de tránsito por cada 100 mil habitantes
2009
284.094
409
19,3
2010
334.461
390
16,8
2011
367.500
301
12,7
2012
382.317
321
13,3
2013
399.303
314
12,8

Figura No.1
Número de muertes en accidentes de tránsito por cada 100 mil habitantes, en el Distrito Metropolitano de Quito, período 2003 – 2013 (18vo. Informe de Seguridad Ciudadana 2013 del Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana)


Tabla No. 2
Evolución del número de muertes en accidentes de tránsito en el primer trimestre del período 2009 – 2014 (Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana, 2014)

Mes
2009
2010
2011
2012
2013
2014
Enero
40
36
29
30
23
25
Febrero
39
44
19
28
14
18
Marzo
37
37
30
24
31
28
Total trimestre
116
117
78
82
68
71

Por tanto, al menos en el caso de Quito, hay que señalar que el ejercicio de las competencias de tránsito por parte del municipio, no ha empeorado la seguridad vial.  Por el contrario, para este avance mostrado contribuyó la definición de la seguridad vial como uno de los elementos estratégicos transversales en el nuevo modelo de movilidad que impulsó la anterior administración municipal y que se expresó en programas emblemáticos como “Seguros a Clases” y la “Semana de la Movilidad” y las campañas de comunicación de “Convivencia Vial” y “De qué lado estas tu” que se desplegaron a lo largo de los años mencionados.  

El reto de las actuales autoridades es continuar en esta tarea y reforzarla aún más, para hacer realidad ese pensamiento de que una ciudad moderna no es aquella llena de grandes avenidas e intercambiadores de tránsito, sino aquella con calles por los que puedan circular seguros nuestros hijos.

miércoles, 9 de julio de 2014

¿No se ha hecho nada en movilidad? A las pruebas me remito

      Es un lamentable lugar común que las autoridades de turno inviertan mucho tiempo en hablar mal de sus predecesores, como “abriendo el paraguas”, ya que durante la campaña tienen las “fórmulas mágicas”, pero ya montados en el potro, ven la complejidad de los problemas y vislumbran el reto y las dificultades que demanda solucionarlas.

La anunciada declaración de emergencia del trole por parte del alcalde Rodas, calza justo en lo señalado, para justificar errores inentendibles, como el de haberse demorado casi un mes en estructurar su equipo principal en el área de movilidad, siendo que es el área seguramente más prioritaria de la gestión y 45 días en decretar una emergencia para adquirir repuestos y buses, pese a haber sido advertido de aquello.  Vale aclarar lo dicho:


  • Si bien el secretario de Movilidad fue anunciado en los primeros días de la gestión, entró en funciones recién en la segunda semana de junio, hasta finiquitar sus compromisos personales fuera del país.

  • El gerente de la Empresa Pública Metropolitana de Transporte de Pasajeros de Quito (EPMTPQ), fue designado el viernes 13 de junio.  El argumento para tal demora fue que hasta entonces, el Concejo no había definido sus representantes al Directorio, lo cual no le exime de responsabilidades porque (a) el orden del día de las sesiones del Concejo lo establece directamente el alcalde y (b) el alcalde y sus concejales liado tienen la mayoría en el Concejo, gracias al carácter dirimente de su voto.

  • En el informe preparado por la EPMTPQ para el proceso de transición, entregado al equipo del entonces alcalde electo el 15 de marzo del 2014, dos meses antes del cambio de mando, consta como primera recomendación “al contar con una flota cuya vida útil está en una fase avanzada de desgaste, es muy importante realizar una renovación de la flota operativa principalmente del corredor central trolebús y del corredor nororiental – Ecovía”.  Además, entre uno de los proyectos prioritarios del 2014 consta la “repotenciación de flota operativa”.

  • Por si lo anterior no hubiese sido alerta suficiente, hay que recordar que una organización ciudadana hace más de un mes ya planteó esta posibilidad y vale también precisar que el gerente nombrado de la EPMTPQ fue funcionario de la anterior secretaría de Movilidad, justamente vinculado a los temas de transporte público y en particular a los planes de desarrollo e inversión para el Metrobús-Q, así que conocía cabalmente la situación de la empresa y del servicio.
  
Como puede verse hay demoras imputables enteramente a la falta de decisión política de la máxima autoridad municipal y nada tiene que ver en ello la anterior administración; por el contrario, se cumplió responsablemente con advertir la situación.

Lo otro que se ha esgrimido es que en los cinco años anteriores no se hizo nada por el transporte público y que como consecuencia de ello se ha llegado a la situación actual.  Al respecto conviene también hacer algunas precisiones de lo realizado:

1. En lo referente a la infraestructura física y equipamiento:

  • Terminación de la repavimentación con hormigón de la Av. Mariscal Sucre en el tramo de los túneles, cuyos trabajos fueron suspendidos arbitrariamente por la entonces administración saliente, pese a que existía un contrato en marcha, para dejar a la recién inaugurada alcaldía a cargo de esta “papa caliente”.
  • Repavimentación con hormigón de los carriles del Trole entre La Y y San Blas y desde ahí hasta Santo Domingo con asfalto reforzado.
  • Reconstrucción integral de las paradas del Corredor Central Norte sobre las Avs. De la Prensa y América.
  • Rediseño y reconstrucción de la parada Seminario Mayor para posibilitar la operación conjunta de los Corredores Central Norte y Suroccidental.
  • Rediseño y reconstrucción de la parada Marín Central, para optimizar la operación de los Corredores Ecovía, Suroriental y Central Norte.
  • Interconexión con fibra óptica de todas las paradas de los corredores del Metrobús-Q e instalación de sistema de video vigilancia.
  • Diseño integral e inicio de la construcción de las estaciones de intercambio modal La Magdalena y El Labrador, que en lo inmediato servirán para optimizar el funcionamiento de los corredores del sur y la extensión del Trole hacia Carapungo, respectivamente, y en el futuro permitirán la interconexión de los buses de superficie con la primera línea del Metro.
  • Planificación y diseño de los nuevos talleres de la EPMTPQ en la Hda. El Carmen al sur de la ciudad y de las estaciones Miraflores, Chillogallo y Santiago, para el Corredor Suroccidental.  Los talleres y la estación Miraflores cuentan con financiamiento del Banco del Estado para su construcción.

2. En lo referente a la operatividad:

  • Puesta en operación del Corredor Suroriental del Metrobús-Q a partir de octubre del 2010 entre Quitumbe - La Marín y las posteriores (a) habilitación del circuito Quitumbe – Universidades y (b) integración operativa con la Ecovía para poner en servicio el circuito Quitumbe – Río Coca.  Actualmente el subsistema Suroriental – Ecovía atiende a 240 mil pasajeros y en su operación fueron incorporados 80 nuevos buses articulados.
  • Puesta en operación del Corredor Suroccidental del Metrobús-Q desde mayo del 2012, con el servicio troncal Quitumbe – Seminario Mayor.  Este subsistema sirve actualmente a más de 220 mil pasajeros, atendiendo los estudiantes de la Universidad Central con una nueva parada en este sitio.
  • Diseño del sistema automático de recaudo para todo el sistema de transporte público, que permitirá el pago de pasajes con el uso de una tarjeta inteligente sin contacto.  Los primeros pasos para la aplicación de este sistema fueron (a) la aplicación de la caja común en las operadoras privadas en diciembre del 2013 y (b) la inclusión de la provisión los componentes del sistema en el contrato para la construcción de la segunda fase del Metro, como una tarea de ejecución inmediata.
  • Incorporación de un mecanismo de preferencia para los buses que circulan por los corredores exclusivos en el nuevo sistema semaforizado inteligente, lo cual permitirá reducir los tiempos de viaje, al reducir las paradas seguidas de las unidades.
  • Intervención en el contrato privado de explotación del Corredor Central Norte del Metrobús-Q para garantizar el mantenimiento de los niveles mínimos de servicio acordados, puestos en riesgo por las desavenencias entre los operadores privados y sus contratistas.
  • Diseño conceptual del funcionamiento del Sistema Integrado de Transporte Público, constituido por la primera línea del Metro, el Metrobús-Q y los buses convencionales; con los planes de inversión y desarrollo, incluyendo la extensión de servicios troncales y alimentadores y coberturas para el Metrobús-Q.

3. En lo referente a la institucionalidad y el marco legal:

  • Creación de la Empresa Pública Metropolitana de Transporte de Pasajeros, que reemplazó a la sociedad anónima que antes estaba a cargo del Trole y auxiliarmente la Ecovía.  A la nueva empresa se le asignó la responsabilidad de la operación de todo el sistema Metrobús-Q, con lo cual se implementaron mejoras generales en la gestión y reducción de costos duplicados por administraciones separadas.
  • Consolidación de la autoridad municipal única para la administración de todo el Sistema Integrado de Transporte Público, mediante la Ordenanza No. 194 del 13 de marzo del 2012.
  • Diseño institucional de la nueva autoridad metropolitana de transporte público, incluyendo su estructura organizativa, el dimensionamiento del talento humano requerido y la descripción de funciones y puestos de trabajo.  Esta nueva autoridad empezó a trabajar en la forma de la Dirección Metropolitana de Gestión de la Movilidad hasta su maduración y consolidación institucional, en una manera similar a lo ocurrido con la Agencia Metropolitana de Tránsito, formada a partir de la Dirección Metropolitana de Control de Tránsito.

Estas acciones evidencian un trabajo responsable, articulado y con visión estratégica. La gestión de la movilidad requiere un ánimo proactivo y una gestión dinámica por parte de la autoridad pública tomando en cuenta la complejidad de la problemática que no se resuelve ni con actos mediáticos ni con victimizaciones. Es lamentable que se busque confundir a la ciudadanía, sosteniendo que "no se ha hecho nada". A las pruebas me remito.